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nov 2011 07

Raíces de Cosamaloapan / Incursiones Prehispánicas en la Hoya

Publicado en CULTURA, CULTURA E HISTORIA, PORTADA


Por el Lic. Gerardo Gabriel Almazán / Cronista Oficial del Municipio.

Cosamaloapan, es leyenda, es asentamiento de grupos humanos ancestrales, es tradición, es historia. Es hogar tuyo, es hogar mío…es hogar nuestro, es hogar de todos.

Cuatro mil quinientos años han pasado en que se registró el primer asentamiento humano.

Fue la Cultura Madre de Mesoamérica, la Olmeca, cuyas plantas irrumpieron el suelo virgen de la Hoya del Papaloapan y dieron nacimiento a una identidad, es la que llevamos dentro. Es la que nos define.

Más tarde fue la Cultura de las Caritas sonrientes, la Totonaca, la que forjó nuestro carácter festivo, la alegría que conquista corazones y la que permite que una eterna, dulce  y franca sonrisa asome en nuestros labios.

Posteriormente, la Cultura Mixteca, sembró en nuestro corazón el respeto a nuestras tradiciones, a nuestras costumbres de siglos…

Y finalmente la Cultura Nahual Tolteca nos hereda el temple, la costumbre de luchar ante las adversidades y los altos valores del espíritu.

Todo esto es nuestro Cosamaloapan.  Al que debemos conocer para amarlo, al que debemos comprender para valorarnos, al que debemos cuidar para engrandecerlo, al que debemos desarrollar para encontrarnos, por el que debemos luchar para identificarnos.

Entrar a la historia es trabajo de siglos. Barnizado de pruebas y errores, de sacrificios y alegrías. de grandes conquistas y dolorosas derrotas. De volver a empezar, de volver a construir, de volver a soñar.

Cada pueblo cuenta con su propia historia, con sus propias costumbres, con sus propios héroes y sus propios tiranos. Cuenta con una cultura singular, con una nobleza de espíritu, con una lealtad manifiesta.

Cosamaloapan es lugar en Río del Arcoíris.  Lugar rodeado de cerros, y de cultura ecléctica definiendo esta como la facilidad de los antiguos moradores de este paisaje cuenqueño que podían con sus manos orfebres hacer una alfarería similar a la presentada por otras culturas provenientes de cualquier lugar. Pueblo de adoración de ídolos, Tláloc, “Dios de la Lluvia”; Chalchiutlicue la Deidad de verde saya” o Ayauh Cozamalotl  “Deidad de las calamidades acuáticas”.

Comunidad prehispánica que tuvo en el Cerro rigurosamente cónico del Tupe, su cerro tutelar…

Y en su elevado Cerro de Tío Cuate su cerro vigía.  Hoy han sido exterminados como otros muchos montículos, campanas de tierras, como otras muchas tradiciones y costumbres…

INCURSIONES PREHISPÁNICAS EN LA HOYA

La privilegiada ubicación geográfica de la Cuenca del Papaloapan la convirtió desde época remota, lugar obligado de tránsito en el incansable peregrinar de migraciones aborígenes, afirma el Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán en su libro “Pobladores del Papaloapan: biografía de una hoya” en donde también asienta: que los hallazgos arqueológicos y las investigaciones etnográficas señalan la presencia en la región de grupos mayances desalojados por pueblos totonaco-zoqueanos que, a su vez, fueron expulsados por popolocas primero, por mixtecas  y nahuas después. Posteriormente, en la época prehispánica reciente, los mexica invadieron la zona.

 En Cozamalotl se dio la eterna alianza entre el hombre y la naturaleza, y teniendo la característica de todas las culturas prehispánicas: la Cultura Visual.

Hace algunas décadas la investigación arqueológica tuvo como uno de los temas principales, conocer el origen de las diferentes culturas regionales, utilizando modelos teóricos difusionistas principalmente. En la actualidad, como consecuencia de nuevos enfoques de la arqueología, los objetivos son diversos.

Últimamente, ya no se enfatiza el modelo difusionista que trataba de explicarlas a partir de supuestas migraciones mesoamericanas. Esta reevaluación se debe, en gran parte, al incremento que han tenido las investigaciones arqueológicas en países como Colombia y el Ecuador, cuyos resultados han proporcionado una dimensión histórica profunda y regional en sus territorios.

Por su localización en el extremo norte de Cosamaloapan estas áreas fueron el escenario de tradiciones culturales alfareras que desarrollaron sus propias dinámicas culturales, en procesos desiguales pero interrelacionados, aprovechando la gran variedad de paisajes que se dan en la Baja Cuenca del Papaloapan.

Como es bien sabido, en la Región de los Tuxtlas y en el norte del Estado de Tabasco se han podido establecer antiguos focos de tradiciones alfareras mesoamericanas que perduraron durante unos tres milenios. Luego surgieron las llamadas culturas regionales, entre la que destaca  la Región de Cosamaloapan.

Los proyectos de investigación arqueológica más recientes señalan que en la Campana correspondiente al municipio de Tlacojalpan, en la Mojarra, Municipio de Alvarado y Dos Bocas del municipio de Amatitlan, junto con Chicalpextle municipio de Ixmatlahuacan; hacia el primer milenio antes de Cristo, ya se pueden identificar sociedades con alfarería especializada y un estilo regional propio.

¿Cómo surgieron estas culturas regionales? o ¿de dónde procedían sus progenitores? Son preguntas que no tienen una respuesta concreta pero que se pueden afrontar hipotéticamente, teniendo en cuenta las asociaciones estilísticas de sus alfarerías, que insinúan vínculos con la secuencia de los desarrollos culturales mesoamericanos.

Se puede hablar de una gran tradición cultural reflejada en sus complejos cerámicos, en su mundo escultórico y funerario monumental, en sus sitios de vivienda asociados a campos de cultivo, que rebasa las fronteras regionales y se inscribe, ya sea por paralelismo estilístico o por analogías etnológicas simbólicas, en un contexto cultural mesoamericano.

Estas reflexiones hipotéticas sólo, se aproximarán a la realidad histórica en la medida en que se confronten con nuevos proyectos de investigación científica. Lo cierto es que la región de Cosamaloapan no se puede considerar aislada, en tanto que los paralelismos estilísticos “señalan aspectos comunes, identificándose horizontes culturales, pero lamentablemente no todas las regiones circunvecinas a Cosamaloapan han sido objeto de investigaciones sistemáticas, que permitan dilucidar la problemática histórica que se refleja en su complejidad alfarera”.

Para Cosamaloapan, la primera periodización arqueológica fue hecha por el investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana basándose en los datos obtenidos en las excavaciones que había realizado durante la década de los años noventa. Se fundamenta en una secuencia de tres montículos. Ubicado el de mayor influencia de Oriente a Poniente, determinando a reserva a la aplicación de métodos científicos, para su confirmación definitiva.

Posteriormente en una reseña arqueológica sobre Cosamaloapan, a cada uno de los complejos cerámicos asocia contenidos culturales, como los montículos con sus templetes, la estatuaria, la agricultura, la posible vivienda, señalando que se trata del proceso evolutivo de una cultura local milenaria.

Posiblemente, al considerar emparentados los complejos de la Campana, la Mojarra, la de Dos Bocas y Chicalpextle, donde se incluye únicamente cuatro complejos: su clasificación cerámica lo lleva a concluir que entre los cuatro complejos no hay una continuidad cultural; antes por el contrario, enfatiza en que no se puede hablar de una cultura de la Región de Cosamaloapan, sino de muchas culturas  (2000). Al confrontar lo que este investigador ha dicho, de que se trata de la evolución de una cultura con sus respectivos cambios en el tiempo.

Las investigaciones que hemos realizado y las que estamos realizando, nos permiten afrontar esta contradictoria situación científica. Para ello era necesario establecer un paralelo entre los complejos cerámicos definidos por los dos investigadores, para comprender, que aunque era difícil hacerlos equivalentes formal y cronológicamente, por sus diferencias metodológicas, los materiales cerámicos eran los mismos, como era lógico de esperarse al haber sido obtenidos en los mismos yacimientos prehispánicos.

No hay duda de que en la Región de Cosamaloapan hay cuatro grandes complejos cerámicos, que tienen unidades con rasgos formales, decorativos y técnicos propios que se encuentran en una secuencia cronológica.

Los materiales cerámicos asociados a estas fechas en dichos sitios, incluyen rasgos tanto del complejo cerámico antiguo como del segundo, como era de esperarse, en tanto que por la cronología absoluta, se ubican en la fase final del primero e incluyen y comprenden todo el período del segundo complejo cerámico.

No parece haber duda que en el siglo 1 después de Cristo estaban presentes los rasgos característicos de los dos complejos cerámicos.

Se sabe que a partir del siglo XI después de Cristo hay un cambio más grande en la alfarería, surgiendo el tercer complejo cerámico que se desarrolla hasta los tiempos de la conquista y la colonización españolas. Este nuevo complejo tiene unidades cerámicas que se caracterizan por ser menos pulidas, a diferencia de los dos complejos anteriores y por la presencia de técnicas decorativas exclusivas, como el granulado, el corrugado, la pintura positiva y el achurado.

En síntesis: “… en el Bajo Papaloapan se concretan mayores cambios hacia los comienzos de la era cristiana, entre los siglos X y XI y en el siglo XVI D.C. Si se observan estos períodos de transformación de la cerámica, se puede pensar que probablemente estén asociados a cambios de orden social, económico, político y religioso”. El balance antes expuesto señala los cambios presentados en la alfarería en la Región de Cosamaloapan. ¿Cómo explicar los cambios sucedidos hacia el comienzo de la era actual y entre el siglo X y el XI después de Cristo?

El Clásico Regional se diferencia del Formativo, por la presencia de montículos funerarios, sarcófagos monolíticos, tumbas revestidas de lajas, grandes aterrazamientos con muros de contención, destina dos a necrópolis y arte escultórico monumental, todo como “reflejo de complejas formas religiosas” (Duque Gómez, 1981).

Para respetables investigadores en este período se da el auge del arte escultórico y las construcciones funerarias, que tienen su origen en el período Formativo. Esta clase de obras funerarias quedan comprendidas entre el siglo 11 A.C. y el VII D.C.

La fecha del siglo IX A.C., en estos momentos, aparece como algo insólito, en tanto que este tipo de obras, al estar presentes en el período Formativo Inferior (1000-200 A. C.), replantearían la diferenciación de contenidos culturales que hay entre este período y el Clásico Regional. Por eso, es mejor esperar a que nuevos trabajos de investigación confirmen este hallazgo.

Es bueno destacar la correspondencia que hay entre el período de las construcciones funerarias (siglos II A.C. – VII D.C.) y la continuidad cerámica no colocan en duda, “…por lo menos a lo largo de siete (7) siglos; del siglo I antes de Cristo al siglo VII después de Cristo, sin desconocer por supuesto, las lógicas variantes locales”. (Cubillos, 1980: 166).

¿Qué pasó entre el siglo II A. C. y el I D. C.? Para Reichel Dolmatoff se trata de la llegada de unos invasores (Isnos); pero esta interpretación concluyente no resuelve interrogantes como: ¿de dónde llegó el avanzado pueblo escultor, que hasta el presente no se ha localizado?, ¿qué pasó con los pobladores anteriores que habitaron la región durante casi mil años?, si se fueron, ¿para dónde? y ¿por qué se desplazaron?

Algunas formas y la utilización de arcillas y desgrasantes de unidades de estos complejos se encuentran presentes en la cerámica cuenqueña. Esta cerámica, aunque diferente, comparte elementos con aquélla.

¿Qué factores determinaron estos cambios? En este momento no hay hallazgos científicos para dar una respuesta precisa. Estos grupos que habitaron el Bajo Papaloapan en su período inicial, desarrollaron su propia tradición cultural que se refleja en su alfarería y en sus pautas de asentamiento, pero como es de suponerse no debieron estar aislados, sino por el contrario, en las regiones vecinas, fueron territorios de comunidades partícipes de otras tradiciones culturales, que en determinados períodos establecieron contactos con los Cozamaloltecas que significaron influencias culturales de parte y parte, que se reflejan parcialmente en los cambios del sistema alfarero… se puede pensar que hubo vínculos de intercambio o parentesco con grupos culturales diferentes”.

Las nuevas unidades alfareras identificadas entre el siglo X y el XI D.C. se vuelven dominantes. Por eso la cerámica, ubicada en el momento de la conquista hispánica, tiene marcadas diferencias con la de los períodos anteriores. Se puede suponer la intromisión o llegada de un estilo alfarero diferente a este territorio, que entra en contacto con la tradición local del período Clásico Regional, imponiéndose sobre ésta.

CAMINOS PREHISPÁNICOS DE LA REGIÓN DE COSAMALOAPAN

 

One Comment

  1. Daniel dice:

    Es algo bueno tener un poco de historia e identificarnos de donde somo

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